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Cuidados de la orquídea: guía completa para que vuelva a florecer

Actualizado en 2026 · Lectura de 7 minutos

La orquídea Phalaenopsis, la más habitual en floristerías y supermercados, tiene fama de difícil, pero casi todos los problemas vienen del mismo sitio: se la trata como una planta de tierra normal, cuando en realidad es una planta epífita que en su hábitat natural crece sobre troncos de árboles, no enterrada en sustrato.

Phalaenopsis
LuzIndirecta brillante, nunca sol directo
RiegoPor inmersión, una vez por semana
SustratoCorteza de pino, nunca tierra normal
HumedadMedia-alta, agradece un humidificador cerca
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Por qué el riego normal las mata

Las raíces de la orquídea están adaptadas a secarse por completo entre lluvias y necesitan aire alrededor, algo que un riego de tierra convencional no permite. Regarlas como a cualquier otra planta, manteniendo el sustrato húmedo de forma constante, es la causa número uno de que se pudran las raíces.

El riego por inmersión, paso a paso

Sumerge la maceta (con agujeros de drenaje) en un recipiente con agua a temperatura ambiente durante diez o quince minutos, dejando que las raíces absorban lo que necesiten. Después, saca la maceta y deja que escurra por completo antes de devolverla a su plato o macetero decorativo, para que nunca quede agua estancada en la base.

"Unas raíces plateadas y algo arrugadas piden agua; unas raíces verdes y firmes todavía no la necesitan."

Por qué no vuelve a florecer

La causa más común de que una orquídea no vuelva a echar flores es la falta de luz. Necesita luz indirecta brillante e intensa, más de lo que muchas personas asumen, aunque nunca sol directo, que quema sus hojas. Un salto de temperatura de unos grados entre el día y la noche, algo que ocurre de forma natural cerca de una ventana, también ayuda a estimular una nueva floración.

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Qué hacer con la vara floral después de la floración

Cuando todas las flores se hayan caído, corta la vara floral seca por la base, cerca de la roseta de hojas. Si la vara todavía está verde, puedes cortarla justo por encima de un nudo: en algunas variedades, esto estimula una segunda floración desde ese mismo nudo.

Humedad ambiental

Los ambientes muy secos, típicos de la calefacción en invierno, favorecen que las puntas de las hojas se sequen. Colocar la maceta sobre un plato con piedras y un poco de agua, sin que la maceta toque el agua directamente, aumenta la humedad alrededor de la planta sin encharcar las raíces.